Blog Uribe Schwarzkopf

Mosaicos Chorlavi: una aventura divertida que salpica de colores el mundo

Escrito por Uribe Schwarzkopf | 01 noviembre 2023

Como estar tomada de la mano de Alicia, listos para saltar hacia el “País de las Maravillas”, así es entrar al mundo de Mosaicos Chorlavi. Es despertar mientras cada paso se desliza bajo cientos de colores, es abrir las cortinas que descubren colores y formas que nos elevan y transportan a otras dimensiones, a lugares donde todo es más feliz.

Andrea Tobar, una experta hotelera, dueña de la Hacienda Chorlavi en Ibarra, quien con su hermana Carolina, son la tercera generación a cargo de este emblemático lugar, empezó hace ya siete años, una nueva aventura, “fabricar mosaicos hidráulicos”.

Ella nos recibe de manera precisa y con una energía fantástica que nos contagia desde sus primera palabras, y que sin duda se refleja en cada pieza que guarda en su alma el trabajo prolijo, delicado y divertido hecho uno a uno a mano, y que nace porque estaba predestinado a hacerlo, “por el día de la madre, mi esposo y mis hijas fueron a comprar unas cremas y se encontraron con Juan Manuel -antiguo dueño de Mosaicos San Luis-. Él les mostró unos mosaicos y mi marido quedó encantado.  Fue en ese momento que decidimos ir a la fábrica para comprarle unos mosaicos para el piso de nuestra cocina. Luego de unos meses, Juan Manuel me contactó y nos vendió la fábrica”. Desde ahí son Mosaicos Chorlavi, un nombre que nos lleva a pensar en las haciendas del pasado que mostraban sus pisos y paredes llenos de estilo y diseños con mosaicos.



“Los mosaicos nacieron en el sur de Francia en 1850, pero hoy se han puesto muy de moda nuevamente, porque no sólo sirven de pisos o paredes, sino que dan un toque de decoración muy interesante”. Diseños florales y geométricos, colores y formas que son clave para crear piezas que visten diversos espacios que buscan mostrar una personalidad diferente, rompen con lo común y descubren en quienes apuestan a su uso, un bienestar que va más allá de un simple diseño, “cada mezcla de colores en cada diseño es exclusivo, cada pedido es importante, porque es original.  Muchos de nuestros mosaicos se usan como decoración de bares y restaurantes, ya que dan una calidez única y personalizan cada área”, dice Andrea.

Un trabajo sensible hecho totalmente a mano por artesanos cómplices, que con destreza preparan los materiales que danzan entre nubes de polvo frente a nosotros. En una esquina mágica se despliegan 40 modelos que pueden ser personalizados en cuanto al color. “Un trabajo totalmente artesanal. Nos toma cinco días para que un mosaico esté terminado”, explica su mentora. “Los mosaicos hidráulicos son hechos a base de cemento y pigmentos.  Primero se escoge una trepa o molde con el diseño, luego se mezclan los pigmentos y se hacen los colores. Se pone diferentes tipos de cemento y los pigmentos en el molde y luego se comprime con una prensa hidráulica.  Una vez prensado, se saca del molde y se pone en unas estructuras para secar.  Luego se meten en agua. Al terminar el proceso se lija y se lleva al área de secado para después empacar y entregar”.

El problema al que Andrea se enfrenta con frecuencia es que le hacen pedidos de mosaicos de un día para otro, y eso no es posible, ella está consciente que se pierden algunos clientes por eso, pero para hacer un trabajo responsable y bien hecho se necesitan tiempo. Su mercado más grande es Guayaquil, ahí están claros que el tiempo es un elemento a tomar en cuenta, “son pedidos grandes que nos toman de dos a tres meses terminar de fabricar”.



Las manos no paran, el sonido de la prensa y la constancia marcan una mañana dentro de este planeta fantástico. Con mucha habilidad y buen gusto, los artesanos hacen la  combinación de colores, con creatividad modelan piezas que cobran vida, que transmiten historias,  pues conocen a la perfección el universo de colores que desprenden su hechizo y esperan en fila para formar espacios únicos que esperan para narrar nuevas aventuras. 

Andrea es decoradora de interiores y arquitecta -sin titulo- a ella le encanta arreglar y hacer mejoras en cada espacio que tiene en sus manos. “Me gusta mucho mezclar lo clásico y lo moderno, me inspiro en las mezclas de colores. Me molestan un poco las copias de mosaicos que han hoy en día, pues son hechas en cerámica o porcelanato, ya que se pierde la esencia de lo que significa un mosaico, no son hechas a mano, no son artesanales.

No tiene precio ver un lugar donde hayan colocado nuestros mosaicos y sentir a mis clientes felices. ¡Eso es lo mas importante! ¡Que los clientes aprecien los productos artesanales y les guste!. Me encanta cuando me llaman a felicitar por los mosaicos y por mantener un producto tan artesanal. Hay clientes que quieren líneas perfectas y no se dan cuenta que los mosaicos son hechos a mano de forma artesanal y esa es la magia y la belleza del producto”.

“La calidad de vida se mide por pequeños detalles que hacen que nos sintamos bien”.

 

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