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¿Por qué EPIQ es el edificio perfecto para vivir en Quito?

Escrito por Uribe Schwarzkopf | 07 julio 2020

EPIQ es un edificio que se eleva sobre la ciudad de Quito como una torre de uso mixto, de 25 pisos con todas las comodidades que una persona desea y necesita satisfacer.

Se trata de una magnífica obra en conjunto de Uribe Schwarzkopf con el reconocido arquitecto Bjarke Ingels y su estudio de prestigiosos arquitectos internacionales. Ubicado en una de las zonas más prominentes de ciudad, en el corazón financiero de Quito, con acceso al Parque La Carolina y a pasos de la estación del nuevo metro.

 

 

 

Una comunidad que se eleva sobre el corazón de Quito

Este edificio se encuentra en el extremo sur del parque La Carolina, una ubicación privilegiada que lo posiciona en el corazón financiero de la ciudad. El terreno donde se encuentra se caracteriza por su forma particularmente redondeada, la cual fue una importante influencia para el diseño del edificio, ya que todo su diseño y estructura tiene como misión primordial el ofrecer las mejores y más exquisitas vistas panorámicas a la ciudad, dejando atrás a cualquier construcción vecina que pueda invadir su vista.

EPIQ consta de “edificios dentro de un edificio” que surge de ocho secciones distintas que le dan su impronta tan peculiar. Todo esto, conectado por grandes terrazas verdes que evocan a la diversidad, microclimas y la abundante vegetación de Ecuador.

De la base del edificio nace una conexión peatonal que forma una entrada directa al parque La Carolina y a la estación del metro. Su fachada, se caracteriza principalmente por sus texturas naturales y colores cálidos. Estos buscan representar la esencia pura de la ciudad con tonalidades que hacen a nuestra vegetación y paisajes tanto naturales como urbanos, como algunos rojos y terracotas que hacen alusión a las tejas tan características de nuestro centro Histórico, Patrimonio de la Humanidad.

 

“La primera vez que visité a Ecuador fui a Quito. En el Centro Histórico las aceras tienen diferentes tonos de rojo. Es un bombardeo de formas de geografía, topografía y color”. Bjarke Ingels.

 

De este bombardeo de formas, de la rica cultura y diversidad de paisajes nace este edificio, una comunidad tridimensional con áreas para la recreación de todos sus habitantes y amplios espacios para la luz solar que se lograron gracias a las ventanas angulares que cubren gran parte del exterior curvo, proporcionando así abundante luz natural y vistas desde casi todas las partes del edificio.

 

 

 

 

Comodidad y modernidad en un mismo lugar

EPIQ ofrece un amplio abanico de posibilidades y comodidades a todo quien lo habite. Partiendo de su estratégica ubicación que brinda conexión instantánea con los puntos más importantes de la ciudad, hasta sus más exclusivos amenities distribuidos en cuatro pisos distintos del edificio en donde se pueden encontrar: salones de fiesta, bolos, pool, piscina cubierta, sala de yoga, spa, gimnasio, cuarto de masajes, sala lounge, centro de negocios, cuartos para niños y música, cinema, cancha de squash, sala de juegos, entre otros espacios de integración.

 

“Nuestro objetivo es crear una comunidad tridimensional, una constelación de volúmenes de edificios de diferentes tamaños que brinden a los residentes una variedad de aperturas llenas de sol, paisajes y parques de bolsillo para fomentar el juego, la vida social y el trabajo.

Como arquitectos, a menudo tenemos un poco de miedo de jugar con el color; sin embargo, en Quito pensamos que podría ser interesante utilizar colores que resalten los diferentes bloques de construcción” Bjarke Ingels.

 

EPIQ sin duda, es una obra cumbre de la ciudad de Quito, capaz de afrontar cualquier obstáculo hasta convertirse en el hogar ideal para todos sus habitantes. Un edificio que rompe todos los esquemas para transformarse en un monumento a la ciudad y una de las mejores alternativas para sus ciudadanos.

 

Un edificio que nace de la fusión perfecta entre los colores de nuestra tierra con la arquitectura moderna de primer nivel.